Episodio 1

A mediados del siglo XIX, el Consejo Ártico en el Reino Unido encomendó al capitán Sir John Franklin una misión supuestamente trascendental, encontrar el mítico paso del Noroeste. Eso supondría para el Reino Unido o para el país que detectarse ese singular pasillo, pues una notable mejoría en sus relaciones comerciales con el mundo, por ejemplo, con Asia.

Dos barcos zarparon del Reino Unido en ese año de 1847 para no volver a saberse más de ellos. Hasta unos años más tarde, esos barcos se encontraron absolutamente congelados y con toda su tripulación muerta. 129 hombres fallecieron, sucumbieron en extrañísimas circunstancias. Un asunto poco conocido, del que los inuit hablaron mucho, porque la relacionaron con su mundo ancestral, con su mundo sobrenatural.

En realidad estamos hablando de una obsesión geográfica marinera del siglo XIX por encontrar ese ansiado paso del noroeste. Se basaba en encontrar una ruta hacia Asia más rápida, y motivó la obsesión británica por el paso del noroeste del siglo XIX. Había muchas tierras ya descubiertas pero es verdad que todavía toda la parte ártica, la parte norte de Canadá, estaba por descubrir y sobre todo porque se intuía que ahí tenía que haber un paso, el famoso paso del noroeste, que iba a posibilitar puertos, grandes travesías, sobre todo riquezas comerciales.

El Imperio Británico, que para entonces estaba en su máximo esplendor, pues quería apuntarse ese tanto así que encomienda a uno de sus mejores hombres, a un marino británico ya de largo historial, en ese momento era gobernador de la tierra de Tasmania llamado John Franklin. Este hombre avezado en estas aventuras sabía que la ruta era peligrosa y en 1845 le encargan que deje la prisión que custodiada y gobernando en Tasmania para que se aventure en esta empresa. Él tiene 59 años en aquel momento, pero aún así, se quiere arriesgar.

Fleta con esos 129 hombres a bordo dos barcos, uno de ellos es el Erebus y el otro es el terror. Él no sabía todavía que realmente iban a vivir escenas terroríficas, escenas de hambre, escenas que luego, poco a poco, con distintas expediciones, se fue demostrando cómo es verdad que desaparecen estos dos barcos con toda la tripulación y que mueren. Pero lo que no se sabía es que murieron de esa forma tan atroz. Es lo que ha dejado como una historia negra y de sangre en esta conquista, en esta exploración británica. El Erebus y el terror desaparecen, lo que no se sabía eran los relatos de los inuit.

En ese siglo XIX los Ingleses eran magníficos profesionales y especialistas en los mares del Norte, todos los que fueron expedición de Franklin, tanto en el del terror como en el Erebus, tenían casi todos experiencia de navegación en mares árticos y sabían dónde iban. Aquí puede decir 129 escasa tripulación para dos buques. No, no lo es porque se trata de expediciones que iban a pasar tres inviernos en la zona de la isla del Rey Guillermo, en una zona de extremo frío y por lo tanto no lo era. Eran barcos pequeños, bien preparados para el invierno ártico y la obligación que tenían o su misión consistía en navegar al máximo hacia el oeste hasta conseguir encontrar el paso.

Hay que tener en cuenta que se pensaron en tres inviernos en la zona ártica para el objetivo que deberían de tener los expedicionarios hasta alcanzar las aguas del Pacífico más allá del estrecho de Bering. Bueno, nunca lo lograron. Desaparecieron y durante largos años la Armada británica intentó infructuosamente encontrarles, saber qué había pasado con los barcos dónde estaban y qué era de ellos. De hecho, los barcos iban equipados, por ejemplo, con una locomotora de 25 caballos de potencia.

Llevaban una desaladora para hacer agua potable, que iban bien aprovisionados. Se pierde todo el rastro de 1847, y a partir de ahí es cuando se empiezan a enviar distintas expediciones que también, curiosamente, van desapareciendo. Ninguna llega a su objetivo, por lo menos no regresan para contarlo. La que más interés tiene en saber algo es la mujer de Franklin, lady Lettie Franklin gasta muchísimo dinero, utiliza todas sus influencias porque ve poco a poco que el Consejo Ártico está como desanimado. Es decir, no sabe qué ha podido pasar.

Intuyen que ha ocurrido algún tipo de desgracia, pero como no aparecen cadáveres, como no aparece tampoco testimonios…pues ella quiere que no se olvide. Y entonces ella misma, costeando de su bolsillo, va intentando indagar algún tipo de dato de testimonio y poco a poco se va desgranando poquito a poco lo que ha ido ocurriendo a Frankly, ni a sus hombres, porque van apareciendo. Es curioso porque incluso para Charles Dickens fue un escándalo en la época, porque se sospechaba por parte de la de la sociedad británica, estaba más informada que algo extraño había ocurrido en el Consejo Ártico. No quería informar de lo que había pasado.

La expedición de Franklin dijo que el Consejo Ártico estaba ocultando la información de lo que ocurría en los mares del Norte. El hecho cierto es que cinco años después aparecen una parte notable de los tripulantes de la expedición. Cinco años después, en 1652, si empiezan a aparecer y hasta ese tiempo decenas de columnas de opinión en la prensa.

El caso es que lo que se encuentran es, que han sido violentamente mutilados, les han arrancado las manos, les han extraído el corazón, se han arrancó de cuajo y para horror de los expedicionarios británicos, encuentran que los cerebros han sido absorbidos de la base del cráneo mediante incisiones de golpe que le habían atravesado el hueso y había sido chupado, literalmente imágenes terribles.

Continuará…

Por Cutting

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