Alegan que “no existía otro medio más sencillo y a la par que eficaz para hacer cumplir la ley”. El delito se estaba produciendo en presencia de los agentes, siendo percibido claramente por los sentidos auditivos de estos, los autores se encontraban en el interior, sin existir duda razonable de su participación en el delito, al menos desde la perspectiva policial. Explican que se daba la “necesidad urgente” de intervenir para “impedir la propagación del mal que la infracción penal acarrea”.

Se refieren al derecho al descanso de los vecinos y a enviar la propagación de la covid entre los asistentes a la “fiesta ilegal”. Sin embargo, en el relato de hecho del atestado se especifica que el delito era la desobediencia al negarse a identificarse.

Los hechos ocurrieron a las 00.50 horas la noche del sábado al domingo de la semana pasada en un piso de la calle Lagasca de Madrid, en el exclusivo barrio de Salamanca de la capital.

Los policías que tiraron la puerta abajo

La actuación se saldó con nueve detenidos, (incluyendo la chica que discute con ellos a través de la puerta) con edades comprendidas entre los 19 años el más joven y 26 el más mayor. Hay cuatro nacidos en Emiratos Árabes Unidos, otro en Arabia Saudí, otro en Reino Unido y tres españoles.

Por Jim West

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