Compendio histórico

Para entender el proceso de construcción del Palau, que se dilata a lo largo de los últimos quinientos años, es necesario un compendioso repaso de la historia, que va unida a la de los valencianos. La necesidad de sufragar los gastos de la Corona de Aragón llevó al Reino de Valencia, entre otros, a acordar, en las Cortes Generales de Monzon (1362), un ofrecimiento de impuestos a la monarquía, conocidos como generalitats y compartiment.

Al principio un administrador se encargo de resolver dudas; un auditor, de las cuentas, y una tercera persona, de ejercer y cuidar los derechos del reino. Una partida de los tributos fue destinada al alquiler y posterior compra de una casa donde poder reunirse. El rey Alfons III de Valencia (V de Aragon), históricamente conocido como el Magnanim, creaba por ley, (1418) la Diputación de la Generalitat del Reino, aunque antes ya se había reunido de forma esporádica, con el fin de administrar los tributos.

El Palau de la Generalitat Valenciana
El Palau de la Generalitat Valenciana

Los “electos o diputados que aumentaron la importancia de la primitiva creación y cumplían todos tan rigurosamente su cometido, que ni aun los mismos bienes del Real patrimonio estaban exceptuados de contribuir con los impuestos establecidos”, según relata el Marques de Cruïlles. Una institución que habia nacido como una simple hacienda se convierte, en pocos años, en una estructura administrativa y con un cierto carácter político.

La institucionalizacion de la corporación acarrea la necesidad de un edificio que la albergue. Tras los encuentros iniciales en la sede de la Cofradía de S. Jaume de Valencia, actual convento de la Puridad, o en la casa de los Centelles , en la Iglesia de S. Lorenzo, frente a la sede de les Corts, en 1422 se decide adquirir la casa del notario Jaume Desplá, situada en la actual calle de Caballeros (antes Mayor de Sant Nicolau y despues de les Corts)La elección del emplazamiento no es baladí, ya que la Casa de la Ciudad o de la Batlia estaba separada por un callejón, en los actuales jardines de la Generalitat.

La elección  del emplazamiento no es baladí
La elección del emplazamiento no es baladí

A pesar de los problemas económicos con que se enfrentan los Austrias, especialmente Carlos I, y las consiguientes dificultades para recaudar impuestos, la expulsión de los moriscos en 1609 y el conflicto ocasionado por la muerte sin descendencia de Carlos II en 1700 son los dos acontecimientos de mayor repercusión sobre nuestra economía y, como no podía ser de otra manera, sobre el proceso de construcción del Palau. En 1707, tras la guerra de Sucesión, Felipe V de Borbón prescinde de los Fueros, nombra nuevos diputados de la Generalitat y sus rentas pasan a ser administradas por el superintendente de la Hacienda Real.

La Generalitat cerraba así un periodo de gran peso político y económico. Desde 1751 hasta 1923 pasa a ser sede de la Audiencia Territorial borbónica. El edificio entre tanto, había ganado espacio y consolidado su estructura, pero aun estaba por llegar las expoliaciones y amputaciones del siglo XVIII y XIX.La reestructuracion provincial de 1833 trae consigo, dos años más tarde, la creación de la Diputación Provincial, que tras un periodo de casi un siglo en el Palacio del Temple, en 1923 se traslada al edificio de la Generalitat.

La Diputación se encarga de su conservación desde 1888, y a partir de 1923 inicia un proceso de rehabilitación que saca a la luz varios ventanales góticos y los artesonados de los Salones Dorados. En este periodo se toma en consideración el proyecto de ampliación del Palau de 1580, que preveía la construcción de un segundo torreón, simétrico del primero, en el el lado que da a la Plaza de S. Bartolomé.

Pero es en 1942 cuando se inicia la expropiación de las viviendas necesarias para la ampliación: se construye un nuevo patio, se cierra el cuerpo central y todo ello se corona con el nuevo torreón; además se habilita la parte antigua para los nuevos usos del Palau. En 1951 concluyen las obras que habían sido proyectadas casi 400 años antes y que, a la vista del conjunto, alguien ha podido dudar un momento antes de señalar la parte nueva o la vieja.

La fachada de los Caballeros

La fachada principal, jalonada por sendos torreones, recibe al visitante en la calle de Caballeros.

Desde la calle, antes de entrar, podemos apreciar su aspecto de palacio valenciano del siglo XVI, con el portal de medio punto rematado por una gran dovela. Sobre un semisotano que se abre casi a ras del suelo, se levantan tres alturas. En el entresuelo se abren unos ventanales rectangulares semejantes a los que también proyectó Pere Comte en la Lonja, que se sostiene sobre columnas laterales cerradas con capiteles de figuras fantásticas. La planta principal está formada por la característica serie de ventanales trilobulados. B

ajo el alero prominente, en la tercera altura, se cobija una galería de arquillos. Todo ello cerrado por un tejado con dos vertientes que contrasta con las cuatro del torreón primitivo. La torre más antigua es el reflejo estilístico de la construcción: recoge en su fachada características góticas, herrerianas o renacentistas, fruto de los cambio arquitectónicos del siglo XVI. Los ventanales del entresuelo siguen el mismo esquema que los del cuerpo central.

En el primer piso contemplamos el gótico de los arcos, igual que en el cuerpo central, pero rematados por el añadido frontón triangular de estilo renacentista. El balcón esquinado se construyó para que las autoridades pudiesen tener una perspectiva de la procesión del Corpus. El remate de la torre, de estilo herreriano, está coronado por una cornisa y balaustrada de piedra con adornos de esbeltos pináculos en cada esquina y una serie de pomos esféricos en los cuatro laterales.

Actual fachada con la senyera ondeando

Esta imagen, en su conjunto, nos permite acercarnos a lo que en su tiempo fueron las casas de los nobles valencianos. Un ejemplo característico de ello es el cercano Palacio de los Borjia de Benicarló, construido a principios del siglo XVI y actual sede de les Corts Valencianes en la plaza de S. Lorenzo….

Por Edelweiss

Edelweiss te cuenta las crónicas de sociedad y sus diferentes movimientos y comportamiento social

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